Amor a la caza, a la Naturaleza y sensibilidad exquisita. A estos valores se añade un análisis profundo de las razones que avalan el buen cazar y se entona un canto en defensa de la caza como actividad felicitaria del hombre, y como elemento esencial para la correcta gestión del medio ambiente y de la conservación de las especies.
Habla de la soledad del montero, de la humildad del buen cazador y de lo que su ejercicio aporta al bienestar del hombre. Dibujos de Juan Manuel Rodríguez Cortés.
- 173 Pág.
- Toledo,
- 2006
- 15 x 23
- Rústica
- Peso: 400 gr.


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